LAS ENFERMEDADES METABÓLICAS COMO MECANISMO DE ADAPTACIÓN AL ENTORNO ADAPTADO

LAS ENFERMEDADES METABÓLICAS COMO MECANISMO DE ADAPTACIÓN AL ENTORNO ADAPTADO

En el área de la salud, a la cual me dedico por hobby, por trabajo y por estudios de investigación, hay una cosa que todos vemos sólo con abrir los ojos o, más claramente, si abrimos un libro o una base de datos epidemiológica o de salud pública: las enfermedades metabólicas están a la orden del día.

Hay un incremento alarmante de enfermedades metabólicas (evidentes, como la diabetes, obesidad, enfermedad mitocondrial y otras menos, como el cáncer o ¿presentes en las mentales?) y una reducción significativa de los niveles de actividad física en el homo sapiens.

Sin hacer siquiera un análisis estadístico, se ve una relación inversamente proporcional, así hablando en plata y mal.

Dicho esto, voy a tratar de dar un punto de vista poco usual, resultado de mis últimas lecturas, investigaciones y revisiones de literatura científica en este ámbito. Prometo no dar muchas referencias y ser lo más divulgativo posible sin perder en lenguaje técnico.

Mientras que el entorno ha cambiado radicalmente desde la revolución industrial, y más concretamente desde hace 20-30 años, nuestro genoma (Imagen 1) parece seguir intacto desde hace aproximadamente unos 10.000 años [1], y es lógico pensar que no ha cambiado en los últimos 40-50. No le ha dado tiempo al pobre ☹

Imagen 1. Mapa del genoma

Probablemente, hemos evolucionado (adaptado) nuestro entorno mucho más rápido de lo que nos hemos adaptado nosotros a él. Esto, desde la perspectiva evolutiva, y casi desde cualquier perspectiva, es un disparate tan grande como las tasas de enfermedades crónicas que estamos viviendo (muy bien traído, por cierto, jeje).

En esa época, nuestros antepasados no desarrollaban conductas sedentarias tan alarmantes como la nuestra (Imagen 2); hacían más ejercicio y no disponían de comida durante cada minuto del día, ni tan siquiera todos los días. Y no porque no quisieran, sino porque no podían. Porque no tenían las herramientas que tenemos ahora. Si hubiesen estado aquí y ahora, en el ambiente occidental, habrían caído en la trampa, lo mismo que sus formas, a priori, evolucionadas.

Imagen 2. Niveles evolutivos de Actividad Física

Pues bien, mientras nuestros genes están “programados” para periodos de ayuno y para resistir niveles altos de actividad física, los seres humanos modernos les ofrecemos justamente todo lo contrario: sedentarismo, supéravit calórico constante y una frecuencia desproporcionada de ingesta de alimentos.

Tenemos genes específicos (y que se deben activar con facilidad) para el ahorro energético y la acumulación de tejido adiposo [2]. Sin embargo, aunque ya de por sí ahorradores, seguimos desarrollando conductas para aumentar nuestras reservas cuando no las gastamos (ni siquiera las solemos requerir) de manera que esos tejidos de reserva compiten con otros tejidos por la energía que le damos a nuestro organismo [3].

Así, las células se vuelven disfuncionales (especialmente mis queridas mitocondrias, que se mueren al no ser solicitadas, sniff), se crea inflamación en el cuerpo y viven felices y libres diferentes especies reactivas del oxígeno (comúnmente llamadas radicales libres). Esto, sumado a la inactividad física, contribuye a vivir inflamados, resistentes a la insulina, obesos y cognitivamente menos eficientes («el hambre agudiza el ingenio», es un refrán que me encanta y respaldado por las últimas investigaciones relacionadas con el ayuno intermitente, que las hay a patadas). La realidad es que estas enfermedades o disfunciones metabólicas no son tales (y me permito esta licencia poética terminológica) sino que son meros mecanismos adaptativos del organismo al ambiente que hemos creado (e hipotetizo que nuestros genes se modificarán en función de estas conductas si les damos el tiempo suficiente y se reproducen los sujetos que son más representativos de ellas).

Uno de los mecanismos que mejor combate estas desadaptaciones, es el ejercicio. La actividad física (recordemos que antes, los niveles eran sustancialmente mayores que los que presenta el ser humano moderno, animal de oficina y sofá) contribuía a mantener el organismo eficiente y saludable, gracias a sus efectos antioxidantes (a través de la activación de diferentes vías de señalización, cuyo resultado final, por ejemplo, el glutatión, se encarga de hacer «aniquilar» esos radicales libres), gracias a la secreción de diferentes mioquinas anti-inflamatorias (familia de ILs) y la secreción de otras sustancias endocrinas que comúnmente desconocemos porque, desafortunadamente, todavía hoy se piensa que el músculo esquelético es meramente una estructura que hace que nos movamos, cuando en la realidad, es el mayor órgano endocrino que tenemos en el cuerpo [4], responsable de la liberación de una gran cantidad de sustancias que permiten la salud (IGF-1, BDNF, IL-6, irisina…) y regulan la actividad de casi la totalidad de tejidos del resto del cuerpo (Imagen 3).

Imagen 3. Músculo: órgano endocrino.

Junto a los comportamientos aberrantes relacionados con la actividad física y la alimentación-nutrición, la falta de estresores agudos ambientales, tales como la exposición al frío, al calor, a la sequía, a la hipoxia…para los cuales, también parece que estamos preparados, facilita que mantengamos ese estado inflamatorio e hipo-metabólico [5] presente en las enfermedades metabólicas.

Estos estresores cuando son aplicados de manera adecuada y aguda (dosis-respuesta bifásica), tienen un efecto hormético (generan beneficios para la salud debido a la adaptación que produce la exposición a ellos), ya que producen la activación de otras vías de señalización “antioxidantes” naturales, como es el N-erythroid derived-related factor 2 (Nrf2) encargado de regular la función de más de 270 genes relacionados con mecanismos adaptativos a través de sustancias antioxidantes y/o que permiten el crecimiento de los tejidos.

Una investigación muy interesante titulada “Study of Origin” en la cual, un grupo de personas fue evaluado de diferentes marcadores de salud tales como insulina, glucosa y composición corporal entre otros, tras vivir 10 días como “primitivos” (más o menos, con sus sacos de dormir y otras comodidades como se relata en la metodología del estudio) en los Pirineos Catalanes [6]. Muchas de estas variables metabólicas y antropométricas mejoraron sustancialmente, resultados prometedores pese a las limitaciones metodológicas que presentaba.

CONCLU-RESUMEN

En definitiva, y para concluir, el establecimiento del sedentarismo y la falta de retos y estreses ambientales breves como hábitos de vida no parecen ser una buena estrategia para mantener unos niveles óptimos de salud, mas si cabe, cuando ni siquiera estamos programados para ello.

Ejercicio de intensidad suficiente, ayuno intermitente, exposición al frío-calor, hipoxia, hipercapnia….estos comportamientos o retos, en cambio, sí parece que se muestran efectivos para los objetivos que habitualmente nos planteamos en el marco de la salud óptima y de la vida feliz y llena de unicornios y ardillas hipersaturadas de colores brillantes que nos prometen en la tele, mientras que a la vez nos ofrece estar sentados en el sofá comiendo harina con azúcar y aceite (galletas) durante todo el día.

Nota mental: para prevenir las enfermedades metabólicas parece obvio que hay que cambiar el estilo de vida, y que funciona mejor cambiar el entorno que intentar cambiarnos a nosotros mismos en base a nuestra fuerza de voluntad (concepto que no tengo del todo claro que exista como tal).

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

[1]         Nesse RM. How is Darwinian medicine useful? West J Med 2001;174:358–60. doi:10.1136/ewjm.174.5.358.

[2]         Chakravarthy M V, Booth FW. Eating , exercise , and “ thrifty ” genotypes : connecting the dots toward an evolutionary understanding of modern chronic diseases 2019:3–10.

[3]         Archer E, Pavela G, Mcdonald S, Lavie CJ, Hill JO, Morris BJ. Cell-Specific “ Competition for Calories ” Drives Asymmetric Nutrient-Energy Partitioning , Obesity , and Metabolic Diseases in Human and Non-human Animals 2018;9:1–22. doi:10.3389/fphys.2018.01053.

[4]         Pedersen BK. Muscle as a Secretory Organ. Compr. Physiol., vol. 3, Hoboken, NJ, USA: John Wiley & Sons, Inc.; 2013, p. 1337–62. doi:10.1002/cphy.c120033.

[5]         Pruimboom L, Muskiet FAJ. Intermittent living ; the use of ancient challenges as a vaccine against the deleterious e ff ects of modern life – A hypothesis. Med Hypotheses 2018;120:28–42. doi:10.1016/j.mehy.2018.08.002.

[6]         Pruimboom L, Ruiz-núñez B, Raison CL, Muskiet FAJ. Influence of a 10-Day Mimic of Our Ancient Lifestyle on Anthropometrics and Parameters of Metabolism and Inflammation : The ( Study of Origin ) 2016;2016:11–8.

Entrenamiento Funcional en Diabetes Tipo 2

Entrenamiento Funcional en Diabetes Tipo 2

De todos es sabido los beneficios de la actividad física y el entrenamiento en el estado de salud de las personas especialmente en aquellas que sufren de algún desorden o trastorno relacionado, o que puede afectar, con peso o el metabolismo (como la diabetes tipo 2), aunque sigue habiendo cierta desconfianza con los protocolos o técnicas de trabajo de alta intensidad.

Pues bien, recientemente se ha llevado a cabo una investigación (Fealy, C. 2018) consistente en la aplicación de un programa de entrenamiento funcional bajo el formato de un entrenamiento interválico, HIT, en personas con sobrepeso/obesidad y diabetes tipo 2.

El programa de entrenamiento consistió en la realización de 3 sesiones de entrenamiento por semana durante un periodo de 6 semanas y se realizaron ejercicios funcionales a una intensidad mayor al 85% de la FCmáx (con su calentamiento y progresión) tales como:

  • Levantamientos.
  • Ejercicios gimnásticos.
  • Presses y pulles.
  • Ejercicios con anillas.
  • Saltos.
  • Ejercicios con autocarga.
Resultados (en personas con DB2 + sobrepeso/obesidad):
  • Incrementa la SENSIBILIDAD A LA INSULINA.
  • Reduce la masa grasa.
  • Mejora la presión sanguínea diastólica.
  • Reduce lípidos en sangre.
  • Incrementa la oxidación de grasas en reposo.
La actividad física es posiblemente el mejor controlador de la diabetes (insulina,glucosa…) así que, desde mi punto de vista, debería incluirse como parte de todo tratamiento o estrategia de control para las personas que la padecen.
Los resultados mostrados son similares a los obtenidos en entrenamientos tradicionales pero con un protocolo más eficiente (tiempo-esfuerzo), variado y divertido.
BIBLIOGRAFÍA
Fealy,C. et al. Functional High Intensity Exercise Training Ameliorates Insulin Resistance and Cardiometabolic Risk Factors in Type 2 Diabetes. Exp Physiol. 2018

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Con ilusión, constancia y esfuerzo, ¡TODO ES POSIBLE!

Miguel Barrios Lafragüeta

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CHARLA NUTRICIÓN APLICADA A LA ESCALADA

CHARLA NUTRICIÓN APLICADA A LA ESCALADA

Buenas tardes, compañeros!

Nos complace mucho anunciar que el próximo Viernes día 1 de Junio de 2018, miembros y amigos del equipo de Mtrena, presentan e imparten una charla-taller sobre nutrición deportiva aplicada a la escalada.

Ponentes: JAVIER SÁNCHEZ GÁLVEZ Y RAÚL LUZÓN HERRANZ (Endivia Cocina, Vive!, Javier Sánchez.Dietista-Nutricionista, Raúl Luzón. Dietista-Nutricionista).

Se tratarán temas como:

  • Recomendaciones saludables y nutrición deportiva.
  • Nutrición como mecanismo para la mejora de la fuerza relativa (factor de rendimiento en la escalada).
  • Ayuno intermitente.
  • Dietas cetogénicas.
  • Paleodieta.
  • Otros temas abordados de manera breve.
  • Ronda de preguntas.

Esta charla tendrá lugar en las instalaciones del club de escalada «Los Mallos», en Zaragoza (calle San Antonio Abad, número 53) y forma parte del acuerdo de colaboración entre Miguel Barrios y el club, por la cesión desinteresada del local y material para la elaboración de un proyecto de investigación, que contaremos más adelante en detalle.

¡NO TE LA PIERDAS! UNA CHARLA CON UNOS PONENTES TOP Y EN UN LUGAR SORPRENDENTE 🙂

+Info: info@mtrena.com,

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Técnicas de recuperación post-ejercicio: meta-análisis.

Técnicas de recuperación post-ejercicio: meta-análisis.

Una reciente revisión sistemática con meta-análisis publicada en Frontiers in Physiology (2018) analizó un total de 99 estudios realizados previamente sobre la efectividad de diferentes técnicas de recuperación del dolor muscular de aparición tardía ( las famosas «agujetas» o DOMS, para sus siglas en inglés), de la fatiga, el daño muscular y la inflamación después del ejercicio.

Las técnicas sobre las que se buscaron resultados fueron:

  • Recuperación activa.
  • Enfriamiento.
  • Masaje.
  • Prendas de compresión.
  • Electroestimulación.
  • Estiramiento.
  • Inmersión.
  • Crioterapia.

RESULTADOS

Los resultados del análisis estadístico, mostraron un efecto (de pequeño a grande) de disminución en la magnitud de DOMS y fatiga utilizando recuperación activa, masaje, prendas de compresión, inmersión, baños de contraste y crioterapia, siendo el masaje la técnica más efectiva.

En términos de daño muscular e inflamación, se observó una disminución moderada de la creatina kinasa y pequeña de la interleucina, siendo las técnicas más efectivas para lograr este efecto el masaje y la crioterapia.

CONCLUSIÓN

Conclusión: el masaje parece la técnica más efectiva (de entre las analizadas en este artículo) para lograr una óptima recuperación después del ejercicio.

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Miguel Barrios Lafragüeta

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IMPORTANCIA DE UNA ADECUADA MOVILIDAD ARTICULAR: PARTE I

IMPORTANCIA DE UNA ADECUADA MOVILIDAD ARTICULAR: PARTE I

Definición de movilidad articular

Se define a groso modo la movilidad articular, o amplitud de movimiento, como la valoración cuantitativa, en grados, del arco de movimiento de una determinada articulación al realizar un movimiento cualquiera o para conseguir una posición determinada (1). Ello va a estar, como es lógico, condicionado por las características estructurales de cada articulación, que determinarán los grados de libertad y por ende la posibilidad de movimiento (1).

Las estructuras articulares se encuentran formadas en un aspecto genérico por (Figura 1): elementos óseos (superficie, congruencia y plano de tratamiento*) (2,3); cartílago hialino (amortiguación y deslizamiento) (2); capsula y ligamentos (proporcionan estabilidad) (3); tejido muscular (capacidad contráctil y movilidad activa) y sistema musculo-tendinoso (capacidad elástica, rebote y absorción de impactos) (3); fascia (unidad y envoltura) (4). Por último se podría también tener en consideración a la piel, como última estructura de contención, aunque su función respecto a la articulación es mínima (1).

*Plano de tratamiento (Figura 2): permite solo los movimientos lineales sobre la sección cóncava de la articulación. Se define como el plano situado perpendicular a la parte más profunda de la superficie cóncava y el eje de rotación de la superficie convexa.

Los elementos morfológicos anteriores van a condicionar de manera intrínseca la cantidad de movimiento, distinguiéndose entre aquellas articulaciones que poseen un movimiento normal, en las que habría una homeostasis estructural, o aquellas con movimiento alterado: hipomóviles o hipermóviles, a consecuencia de un defecto o exceso de movimiento respectivamente (2).

De esta forma, la hipo e hipermovilidad pueden clasificarse en función de si el movimiento está ligera o considerablemente aumentando/disminuido hasta una anquilosis (sin movilidad) o una inestabilidad completa, para cada caso. Por lo que de cualquier manera, aunque de forma opuesta y diferente, ambos dos extremos van a conducir a la afectación de las actividades de la vida diaria (2,3).


Causas de la alteración del movimiento

La movilidad puede estar afectada ya sea de forma congénita (malformaciones, hipotonía, espasticidad, laxitud capsular y ligamentaria, etc.) o adquirida (accidentes, traumatismos, enfermedades, deportes, vida diaria, costumbres, etc.) (1).

La hipomovilidad, va a estar principalmente muy condicionada por los elementos óseos y cartilaginosos de la articulación, dado que la morfología de estos va a determinar en gran medida las posibilidades de movimiento articular (1,2). Así, la mala recuperación de una fractura, las procesos de resorción y creación de hueso, o las enfermedades óseas y articulares entre otras, van a conducir a procesos que de no actuar sobre ellos, limitarán la cantidad de movimiento articular (2,5).  De igual forma, los problemas que conduzcan a retracciones del tejido blando periarticular, ya sea capsular, ligamentario o muscular, también van a derivar en una reducción de la movilidad (2,3,5,6).

Respecto a ello, se considerarán como factores de riesgo para el desarrollo de hipomovilidad adquirida: la mala recuperación de las fracturas, la osteoporosis, y las enfermedades articulares (como causa y consecuencia), en el caso de las estructuras óseas y cartilaginosas (7). En relación a las derivadas de los tejidos blandos, los principales factores serán: la recuperación inadecuada de una lesión (ligamentaria, muscular, tendinosa), la repetición inapropiada de gestos y los movimientos en reducido rango articular (vida diaria, deporte, trabajo, etc.) (5,7).

Por último, mencionar el sedentarismo y la falta de movilidad diaria, como uno de los principales factores que conducen a la alteración de los elementos óseos y la retracción de los tejidos blandos articulares, retroalimentando un ciclo de inmovilidad como puede verse en la Figura 3 (8).

La hipermovilidad comúnmente tiene un origen genético, donde los individuos presentan una mayor laxitud capsular y ligamentosa, que les confiere unos rangos articulares mayores a los de la población normal (9). Por lo general el predominio es mayor en las mujeres (9). En la mayoría de los casos los sujetos hiperlaxos, no sufrirán síntomas musculo-esqueléticos, suponiendo incluso una cierta ventaja genética para ciertas actividades deportivas y artísticas (10).


¿Cómo puede afectar todo ello a la vida diaria?

Al igual que mencionó el famoso filósofo griego Aristóteles, la virtud reside en el término medio, por lo que todo en exceso o en defecto, por lo general resulta perjudicial.

En el caso del defecto de movimiento, la hipomovilidad, los sujetos van a encontrar en los casos más extremos muy limitadas sus actividades diarias (7). Dado que la falta de movimiento además les va a producir en general dolor, acompañado de deformidades, malestar psicológico (depresión), alteraciones de las estructuras colindantes por desuso e hipermovilidad secundaria compensatoria, es decir el aumento de movimiento de las articulaciones vecinas para suplir la carencia de la afecta (5,7, 11).

En cuanto a la hipermovilidad, su presencia relativa, no desmesurada, es incluso positiva o beneficiosa (10). Pero el exceso, va a conducir a subluxaciones o luxaciones articulares recidivantes ante determinados gestos, desgaste articular, alteraciones reumáticas e incluso en determinadas situaciones se ha relacionado con la fibromialgia (9). En edades más avanzadas, el desgaste articular que supone el exceso de movilidad a lo largo de la vida, suele derivar en reducciones del rango de movimiento, es decir en hipomovilidad (9).

Haciendo un sumario general, en esta entrada se ha definido de una forma genérica que es la movilidad articular, la composición estructural de las articulaciones, como puede verse alterada esta movilidad y como ello puede afectar a la calidad vida diaria de las personas a las que afecta.

En próximas entradas del blog se desarrollará como se puede valorar si la movilidad se encuentra aumentada o  disminuida y cómo prevenir y corregir a través del ejercicio terapéutico, la movilidad alterada.


Referencias

  1. Legaz Arrese A. Manual de entrenamiento deportivo. Badalona: Editorial Paidotribo; 2012.
  2. Schünke M, Schulte E, Schumacher U. Prometheus texto y atlas de anatomía.Tomo 1. 3ª ed. Madrid: Editorial Médica Panamericana S. A.; 2015.
  3. Seco Calvo J. Métodos Específicos de Intervención en Fisioterapia. Madrid: Editorial Médica Panamericana S. A.; 2016.
  4. Myers TW. Vías anatómicas. meridianos miofaasciales para terapeutas manuales y del movimiento. 3ª ed. Barcelona: Elsevier España S.L.U.; 2014.
  5. Seco Calvo J. Afecciones Medicoquirúrgicas para Fisioterapeutas. Madrid: Editorial Médica Panamericana S. A.; 2017.
  6. Hainaut K. Introducción a la Biomecánica. Editorial Prayma.
  7. Pérez-Caballer AJ, De Pedro Moro JA. Patología del aparato locomotor en Ciencias de la Salud. Madrid: Editorial Médica Panamericana S. A.; 2004.
  8. Madreo González, MU. Actividades físicas para mantener la fuerza de los segmentos inferiores del adulto mayor sedentario de 60 a 65 años. [Trabajo Fin de Grado]. Guayaquil: Universidad de Guayaquil; 2017.
  9. Menéndez Alejo F, Martínez Rodriguez V, Mederos Oviedo A. La Hipermovilidad Articular en Consulta de Reumatología. RCuR. 1999;1(1): 32-35.
  10. Menéndez Alejo F. De la laxitud a la hipermovilidad articular. RCuR. 2005;7: 7-8.
  11. Albert i Sanchis JC, Boscá Gandía JJ. Association between cervical joint dysfunction and morphological changes in the cervical multifidus in patients with mechanical neck pain. Osteopatía Científica. 2008;3(1): 16-21.
  12. Argosy Medical Animation. Visible body: Discover human anatomy. New York: Argosy Publishing; 2007-2009. Recuperado de http://www.visiblebody.com
¿HIIT o Entrenamiento Continuo? Análisis de un artículo científico

¿HIIT o Entrenamiento Continuo? Análisis de un artículo científico

En “Twelve weeks of sprint interval training improves índices of cardiometabolic health similar to traditional endurance training despite a five-fold lower exercise volumen and time commitment” se compararon dos tipos de actividad física (AF), HIIT y Entrenamiento Continuo. El objetivo de evaluar su eficacia para mejorar la sensibilidad insulínica y otros índices cardiometabólicos de salud (1).

 

ANÁLISIS: Muestra, Método, Evaluación y Resultados.

Los participantes en el estudio fueron personas sedentarias (con una edad media de aproximada 27 años) que fueron asignadas a tres grupos de estudio:

  • Grupo de Sprint Interval Training (SIT): realizaron 3 sesiones semanales de 10 minutos totales de AF (cada sesión) consistente en 2 minutos de calentamiento (pedaleo a 50W), 3 series de 20” de sprint a máxima intensidad (500W) con 2 minutos de descanso activo entre series (pedaleo a 50W), y 3 minutos de vuelta a la calma (pedaleo a 50W).
  • Grupo Moderate-Intensity Continuous Training (MICT): realizaron 3 sesiones semanales de un total de 50 minutos de entrenamiento (cada sesión) consistente en 3 minutos de calentamiento, 45 minutos de pedaleo al 70% de la FCmáx (carga ajustada individualmente para esa intensidad), y 3 minutos de vuelta a la calma (pedaleo a 50W).
  • Grupo de control: sin realizar ninguno de los protocolos de ejercicio.

En ambos grupos, la intervención o rutina de ejercicio se realizó a lo largo de 12 semanas.

Se evaluaron diversas variables (consumo máximo de oxígeno, índice de masa corporal, sensibilidad a la insulina…) que se consideraron de interés de acuerdo con los objetivos del estudio (Ilustración 1). Asimismo al comienzo, y antes de llevar a cabo la intervención, hubo un periodo de adaptación y de instrucción previo, además de una prueba para determinar las cargas de trabajo asociadas a las intensidades de trabajo que se buscaban.

Ilustración 1. Tabla descriptiva de los resultados del estudio. Extraída de Gillen et al. (1).

 

Los resultados, tras la obtención, gestión y análisis de los datos de las variables implicadas, demostraron que ambos tipos de entrenamiento producen unos efectos cardiometabólicos similares en dichas variables a pesar de que el método HIIT empleó hasta cinco veces menos tiempo de realización que el método continuo de larga duración (HIIT=10 minutos/sesión; continuo=50 minutos/sesión).

 

 CONSIDERACIONES – ASPECTOS CLAVE

El principal aspecto a tener en cuenta en este estudio es que la muestra del estudio es pequeña (dato a tener en cuenta para que los resultados basados en análisis estadísticos sean “apreciables estadísticamente” o significativos).

La muestra estaba compuesta por personas jóvenes y sedentarias, lo que quiere decir que los datos, principalmente, están destinados a población de características similares, aunque pudiera ser o no que los resultados fuesen aplicables a personas muy diferentes.

 

PROPUESTA DE APLICACIÓN PRÁCTICA: HIIT

El entrenamiento tipo HIIT como cualquier otro tipo de circuito interválico (como los que se hacían en las pretemporadas deportivas hace 10 – 20 años) de alta intensidad produce una series de mejoras a nivel fisiológico, que parecen comparables a un entrenamiento de tipo extensivo en personas sedentarias, como es este caso (y recuerdo otra vez a costa de parecer pesado: en personas sedentarias).

Esto no quiere decir que uno pueda sustituir al otro, puesto que la especificidad es uno de los principios del entrenamiento (2). Ejemplo: si entrenas para una prueba de correr 30 minutos, el entrenamiento más específico será correr 30 minutos (más si cabe si se busca rendimiento), por mucho que las adaptaciones cardiovasculares-respiratorias sean similares.

Hay que tener en cuenta que en el estudio hay un periodo de adaptación previo al ejercicio y a las cargas, por lo que es preciso replicar también esta secuencia o lo que es lo mismo, conocer primero la técnica de lo que se va a hacer, y habituarse progresivamente a cargas de trabajo máximas o submáximas -se recomienda no realizar intensidades de trabajo máximas en personas totalmente desentrenadas (3)-.

Es por ello que un circuito de estas características es una buena opción de entrenamiento para:

  • Personas sedentarias que tengan dificultad física o motivacional para realizar entrenamientos continuos y de larga duración (con progresión previa).
  • Personas que no tienen ningún objetivo concreto y buscan moverse-activarse de alguna manera.
  • Personas que buscan variedad respecto a sus entrenamientos habituales.
  • Personas que disponen de poco tiempo de entrenamiento, teniendo claro que hay otros métodos de entrenamiento si se tiene más tiempo.

REFERENCIAS

  1. Gillen JB, Martin BJ, MacInnis MJ, Skelly LE, Tarnopolsky MA, Gibala MJ. Twelve weeks of sprint interval training improves indices of cardiometabolic health similar to traditional endurance training despite a five-fold lower exercise volume and time commitment. PLoS One. 2016;11(4):1–14.
  2. Legaz A. Manual de entrenamiento deportivo. Paidotribo, editor. Badalona; 2012.
  3. González JM, Navarro F, Delgado M, García JM. Fundamentos del entrenamiento deportivo. Wanceulen, editor. Sevilla; 2010.

 

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Miguel Barrios Lafragüeta

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